Por: Luis Felipe García López*

“Yo creo que la edad no se mide por los años sino por los deseos de aprender. Que siga esto, que no se acabe”, dice Guadalupe López Sánchez de 52 años. Llegó con su familia a #CPMX7 desde Veracruz con un principal objetivo: aprender.

Ha asistido a Campus Party seis veces en Ciudad de México y tres en Guadalajara. Comentó que “cada campus tiene algo exclusivo, algo que lo hace muy especial, todos tienen algo”.

Desde su experiencia menciona algunas cuestiones que han cambiado en Campus Party al paso de los años:
En los primeros Campus a que asistió se buscaba que el área del camping fuera un lugar de relajación. “Al inicio el camping tenía un color azul, quisiera que manejaran esos colores porque son muy relajantes. Ahorita tienen unos colores muy oscuros. A las doce de la noche ponían sonidos de bosque, oíamos los grillitos. Y a las seis de la mañana ponían el sonido de un gallo cantando; son remembranzas bonitas”.

Foto: Luis Felipe García López
Foto: Luis Felipe García López

Para tener un mayor control las laptop tenían un código de barras que estaba registrado a nombre del dueño. De esta manera se establecía un control de seguridad sobre los aparatos.

Cuando el Campus Party se llevaba a cabo en la Ciudad de México tenía largas filas en el área de registro:

“¡Quedé impresionada! Las filas eran enormes cuando el Campus estaba en México, aquí viene más gente pero es más ágil.”

“Anteriormente había una sección de astronomía, tenían telescopios. Incluso las salas de exposición tenían nombres de planetas, o de los grandes astrónomos. Ahorita es más de marketing, más de empresa.

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