¡Vamos a las tortas de ‘Nachito’!

285

Por: Roberto Rodríguez*

Foto: Roberto Rodrìguez

Nachito pudo disfrutar ver una ‘cascarita’ de fútbol en su barrio, ver jugar a las cuatro bases, a las escondidas o incluso a los encantados. Sin embargo, él no pudo jugar debido a la enfermedad con la que lidia desde que tenía un año y la cual lo dejó con una parálisis en las piernas; hablamos de la poliomielitis.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la poliomielitis es una enfermedad contagiosa causada por un virus que invade el sistema nervioso y pueda causar parálisis en cuestión de horas.

Los síntomas iniciales son fiebre, cansancio, cefalea, vómitos, rigidez del cuello y dolores en los miembros. Una de cada 200 infecciones produce una parálisis irreversible (generalmente de las piernas), y un 5% a 10% de estos casos fallecen por parálisis de los músculos respiratorios.

La primera vacuna que se utilizó en México para la erradicación de la poliomielitis fue en 1956.

En esta época y en estas circunstancias nació un niño, que fue joven, pero que ahora es adulto; Ignacio Cervantes Ortega, mejor conocido como ‘Nacho’ y no Nacho Libre (el luchador que sale en la película de comedia, Súper Nacho), sino “Nachito el de las tortas” tal como lo conocemos en Jamay.

Nachito recuerda que en su infancia le gustaba salir con sus amigos e ir a tocar puertas para  después correr. Sí, lo sé, es ilógico que diga que disfrutaba salir con sus amigos porque él no podía caminar y mucho menos correr, pero lo que tú no sabes es que Nacho tenía una alianza con el diablo… Pero no con el diablo del ‘infierno’ o Satanás como le decimos aquí en Jamay,  sino con el diablo para cargar mercancía. Ese diablo, era el que lo transportaba de un lugar a otro y el cómplice de todas sus travesuras.

* * *

Ignacio Ortega no espera el momento a que se le pregunte algo, él está ansioso por comenzar la entrevista, no puede esperar más y me comenta, “mi madre se llama Domiquila Ortega y mi padre Bacilo Cervantes, tengo trece hermanos y yo soy el menor”. Y mientras Nachito nos cuenta esto, una persona entra a su tienda.

-¿Cómo estás Poncho?

-Muy bien Nachito, ¿y tú?

-Bien, bien Poncho, ¿qué te voy a dar?

– Una torta sin chile por favor.

Nachito saca la torta y la pone en el microondas, Poncho toma asiento y Nacho continua hablando. “Yo comencé con mi negocio de las tortas desde hace más de 40 años, cuando terminé la secundaría. Primero vendía duritos, refrescos y agua, aquí, a fuera de la Primaria Juan Bravo y Juárez, donde yo estudié. Después mi hermana me hacía quince tortas y las comencé a vender y así fue como inicié mi negocio de las tortas”.

Nachito sigue hablando sobre su vida, mientras que en su rostro refleja alegría y la música que acostumbra poner en su tienda se va desvaneciendo como cada una de las palabras que nos cuenta.

Algunos niños salen y otros entran a jugar maquinitas, mientras tanto a Nacho, a Nachito, se le olvida sacar la torta del microondas que le pidió Poncho.

* * *

Si quieres un cambio en tu vida, ve a las tortas de Nachito

Existen varios motivos por los que debes ir a la tienda de Nachito; el primer motivo es que si vas a su tienda y pagas con un billete de $500, quizás tendrás el primer cambio en tu vida.

La segunda razón es porque al platicar con él, te transmite seguridad y alegría y tal vez, aquí, el cambio que tendrás, o tal vez no, es el de confianza en sí mismo.

El tercer cambio que tendrás, es el de las monedas de a un peso para jugar a las maquinitas.

El último cambio, pero no menos importante, es el cambio de ánimo al escuchar y verlo bailar la música que tanto le gusta; la electrónica.

* * *

Ignacio estudió la secundaria en Jamay. Sí, en la secundaria “Pesquera”, como antes le decían nuestros padres, pero que en realidad se llama ‘Escuela Secundaria Técnica #16´.

Él sólo logró concluir la secundaria y después abandonó los estudios debido a la parálisis en sus piernas, ya que lo limitaba a hacer muchas cosas y cumplir algunos de sus sueños.

Uno de ellos fue ser Piloto Aviador, de hecho fue uno de los más grandes que tuvo. Cuando en la secundaria le preguntaban los profesores, cuál era su sueño, Nachito siempre respondía lo mismo; “quiero ser Piloto Aviador”.

Otro de sus sueños que quiere cumplir es el de viajar a Estados Unidos, pero menciona que para esto necesita hacer una alcancía, pero… ¿para qué quiere hacer una alcancía? mejor que ahorre dinero, esto me suena más lógico para poder viajar. Una alcancía se hace con barro, y juntar dinero se hace con sacrificio y trabajo.

Sus padres murieron hace ocho años, mismos que tiene viviendo solo. Ignacio recuerda las últimas palabras de su madre y se le ponen los ojos llorosos y su voz se vuelve aguda; “hijo ven para darte la bendición, en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo, amén. Dios te bendiga y te cuide siempre”.

“Y vaya que mi madre y Dios siempre me han cuidado porque todo lo que tengo es gracias a ellos. En Jamay me tratan muy bien, los niños son muy humanos, muy honestos y respetuosos. Si los tratas bien, te tratan bien”.

Nachito sabe que sí algún día logra cumplir su sueño de ir a Estados Unidos, no va ser por mucho tiempo, porque al igual que muchos jamaytecos él extrañará “Las tortas de Nachito”.

Comments

comments