Relato autobiográfico como parte de la literatura de no ficción

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Foto: @glezpineda

Por: Patricia Mignani*

Para este segundo día del Encuentro de Literatura de No ficción se reunieron Guadalupe Nettel, Gabriela Wiener, Óscar Martínez y Sergio de Molino. El diálogo lo moderó Jaime Mesa y los temas estuvieron enfocados al tratamiento periodístico de algunas historias, a la ficción en la autobiografía, la verdad en la no ficción, la empatía y, sobre todo, al futuro de las historias de no ficción.

Se planteó que la categoría de “no ficción” tiene una connotación a nivel comercial, en las librerías. Los ponentes coincidieron en que autoayuda, gastronomía, por ejemplo, podrían tranquilamente entrar en la no ficción. Entonces se quiere delimitar la no ficción como este género que, aún contando con eventos reales, se consideran al día de hoy literatura.

Respecto al tema de los relatos autobiográficos las que abordaron el tema en primera persona fueron Guadalupe Nettel y Gabriela Wiener.

La periodista, cronista y escritora peruana Gabriela Wiener rescató estos relatos como fuente de empatía o acompañamiento.

“Pese a que estas historias salen de un yo, de una primera persona, individual, lo que genera esa gran literatura de la no ficción es el reconocimiento y el nivel de identificación, de que el lector pueda verse reflejado y contado también en ese autorrelato. (…) El acto de escribir se vuelve una cosa que nos pone en red. En todas esas historias de violencia de mujeres que estamos leyendo cada día hay una voluntad de romper el silencio. Es estar menos solos”.

La escritora mexicana Nettel, con la experiencia autobiográfica de su libro El cuerpo en que nací (Anagrama, 2011), comentó que el 95% de lo que cuenta en el libro es real: la historia de una niña que nace con un lunar en el ojo y cómo ésto le permite desde muy pequeña tener un punto de vista diferente de las cosas.

“Es real pero tomé decisiones de novelista respecto al ritmo y otros aspectos. Cuando estamos en este pacto de verosimilitud con el lector no importa nada, pero que en un mundo en el que ya hay un cinismo brutal en la prensa, y todos nos damos cuenta de que nos están dando atole con el dedo, es gravísimo no poder tener pruebas concretas de lo que nos están contando.”

Se habló también de la manera de contar la no ficción. El cronista salvadoreño Óscar Martínez comentó que la honestidad le resultaba un punto importante en estos relatos para explicar lo que se hace desde el periodismo.

“Es mentira que en una pieza de no ficción uno no opina, uno opina todo el tiempo. La pregunta es si le dejaste a tu lector todas las pistas para que sea capaz de evaluar si u opinión es o no una basura. (…) Yo sí creo que es importante ir dejando algunas mentiras en el suelo cuando haces periodismo de no ficción, y sobre todo ir dejando tu método de trabajo muy develado ante los lectores”.

En contrapunto con la opinión de Martínez, el escritor y periodista español Sergio de Molino plateó que

“si todo el rato tienes que estar demostrando que eres honesto es cuando levantas sospechas”.

Wiener fue optimista respecto al futuro de la crónica cuando comentó que recientemente, en el Festival Gabo en Medellín, se discutió el futuro de la crónica y muchos de los conferencistas fueron pesimistas respecto a esto. Reparó en que los presentes estaban participando de proyectos como escribir un guión para Netflix, otra persona comentó que su libro lo iba a hacer HBO y ella misma ha presentado una obra de teatro en Lima. Poco a poco se pusieron optimistas.

Wiener concluyó: “Realmente este apetito por historias reales existe. En estas plataformas ya hay muchas series de no ficción, series documentales que cada vez tienen más adeptos y tiene que ver con lo que hablábamos de este boom por lo real y lo no ficticio. También está dando de comer a los que son cronistas y que ya hace rato que nos hemos cansado de su discurso miserabilista de que no hay periódicos, no hay revistas, no hay medios que te paguen para escribir estas larguísimas historias. Esto está dando trabajo porque además los contratan para participar en la escritura de los guiones y esas historias audiovisuales harán que algunos lleguen al libro por medio de ellas”.

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