El manto: 100 días de Marcela en luto

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Por primera vez, la escritora chilena se adentra en el mundo de la no ficción, el resultado es un homenaje a la memoria de su hermana Margarita

Marcela Serrano presentando su libro El Manto, acompa–ada por Mariana H y Vicente Undurraga en la XXXIII Feria Internacional del Libro en Guadalajara. MŽxico, martes 3 de diciembre del 2019. (© FIL/ EVA BECERRA)

Por: Paola Rodríguez*

Deliberadamente, al morir su hermana Margarita, Marcela Serrano se otorgó la oportunidad de vivir 100 días de absoluto silencio, dicho en palabras de la propia escritora “100 días donde nadie aspirara nadie de mí”.

Así fue que, dos días después de funeral de la Margarita (como ella la llamaba), se vistió con una túnica negra y salió de su casa con rumbo al campo, un lugar que es punto de reunión para toda su familia.

Yo no tenía idea que iba a escribir nada, me fui a estar en silencio durante 100 días, porque sabía que, si yo esquivaba el duelo, me iba a aparecer después de otro modo. Todo lo que uno no elabora explota, pero de formas más aterradoras a veces. A los pocos días estaba empezando a tomar apuntes, pero tomar apuntes como hace cualquier escritora, que toma apuntes porque está acostumbrada a escribir. Jamás pensé en escribir un libro”, comentó la escritora durante la presentación de su libro El Manto en la Feria Internacional del Libro.

Marcela Serrano presentando su libro El Manto, acompañada por Mariana H y Vicente Undurraga en la XXXIII Feria Internacional del Libro en Guadalajara. México, martes 3 de diciembre del 2019. (© FIL/ EVA BECERRA)

Mariana H, periodista cultural, fue la encargada de presentar esta pieza literaria en la FIL, y poco es decir que desde que inició la presentación se mostró conmovida por las letras que Marcela dejó impresas en El Manto.

“El poder la literatura de Marcela es poder hacer del más profundo de los dolores, algo bello y es algo muy difícil y se necesita de todo un arte para poder hacerlo.”

El Manto es justamente eso para Marcela, un manto de palabras en donde inmortalizó a la Margarita, una periodista que durante sus últimos años libró una batalla a muerte con el cáncer, pero no sólo fue eso, fue la hermana con quien Marcela río a carcajadas, lloró, bailó, se divirtió… vivió. Todo en pasado.

Este libro significa para Marcela un enfrentamiento con la escritora de ficción que ha sido durante años, un enfrentamiento con todas las mujeres a las que ha dado vida a través de sus novelas y así mismo lo hace sentir en la siguiente cita.

“Me cuesta crees que alguna vez escribí ficción, hoy convertida mi vida en realidad pura y cruda, qué espacio habrá para la verdad de las mentiras. No quiero inventar a la Margarita al escribirla, que es lo que hacemos los escritores y escritoras, aspiro a solidarizar, si los caídos son los muertos y los vivos lo vencedores, tomo partido por los caídos”.

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